Tu que un día estuviste hombro con hombro conmigo, que crecimos juntos, que nos apoyamos juntos, compartimos ilusiones juntos, y desarrollamos nuestras inquietudes juntos, siempre juntos.
Tu que un pasado y glorioso día dimos paseos juntos, pensábamos juntos, cantábamos juntos, hacíamos música juntos, que reíamos juntos, lloramos de pena juntos, sabíamos apreciarnos mutuamente y sabíamos respetarnos mutuamente, pero siempre juntos.
Tu que supiste conocer a tu media naranja y yo que acerté al acercarla a tu hombro, yo que acerté a hacerla crecer junto a ti, yo que acerté al haceros apoyaros mutuamente, que os hice compartir ilusiones juntos, que os hice estar siempre juntos.
Tu, que me acogías en tu hogar cada vez que lo necesité, que nunca tuviste un no para mi, Tu que un día estuviste hombro con hombro conmigo, Tú, mi querido enemigo, que un día fuiste amigo, gracias por todo.
Gracias por hacerme ver nada es incombustible en este mundo, y menos la amistad.
He de reconocer que he aprendido y tu me has enseñado mas como enemigo que como amigo,y gracias a ti he sabido quererme mas y valorarme mas.
Porque un día luchaste contra mi, hablaste contra mi, reíste contra mi, pensabas contra mi, y disfrutabas de mi fatal destino.
Pero he ahí mi querido enemigo, lo único a lo que no hiciste cuentas, el tiempo. Aquello que pone todo en su sitio, arrebata lo que no es de uno y devuelve lo que pertenece por justicia. Tu mi querido amigo luchaste contra mi con lo físico, yo me defendí con lo inmaterial.
Y por ley científica todo lo físico tiene fin, todo se acaba, todo es combustible, como las falsas amistades, los falsos amores, las falsas promesas...
y por ley divina lo único que no acaba es el tiempo, que si tiene potestad de dar fecha de defunción a cada elemento de este mundo, porque hasta el mundo tiene su tiempo limite, todo, todo menos el tiempo.
Y no hay victorias, mi querido enemigo, solo hay perdidas por desgracia, lo que tu hayas creído como victoria es solo una utopía, porque, ¿has ganado algo, mi querido enemigo?
Porque ni enemistad te has ganado, tan solo has perdido mi fe en ti, me has perdido a mi, y a los que ven al igual que yo (que un día vieron como tu), que vuestro gran proyecto de imperio hoy solo es un pequeño poblado con un pobre muro, al que no se le ataca por pena, por caridad, porque no hay nada que ganar, tan solo tiempo que perder.
Por eso, mi querido enemigo, al volver a tener noticias tuyas, me alegro de ver como tu tiempo resiste, porque ya ves, yo he ganado mucho, porque no perdí el tiempo contigo o sin ti, solo he ganado mucho en experiencia y madurez en todo este tiempo tanto contigo o sin ti.
Por eso Tú, mi querido enemigo, que un día fuiste amigo, gracias por todo.


2 comentarios:
Sabias palabras para compartir en este blog Alejandro y todas ellas cargadas de una gran verdad sin duda.
Si alguien habla a tus espaldas no significa ni mas ni menos que tu vas por delante.
De toda experiencia nos llevamos algo bueno y algo no tan bueno, lo que está claro es, que tanto de una forma como de otra, los conocimientos se amplian y con el tiempo se ven las cosas de distinta forma.
Gran reflexión si señor.
Un beso y que vaya bien.
Muchisimas gracias por tus palabras irene, es de gran satisfaccion que este blog se lee y me encanta que me contesteis con vuestra opinion.
Publicar un comentario en la entrada